Un sacramento es un signo visible de la gracia de Dios, instituido por Jesucristo y confiado a la Iglesia. A través de él, Dios actúa realmente en nuestra vida y nos comunica su amor.
Los sacramentos no son solo símbolos externos. Son encuentros vivos con Cristo, que se hace presente para fortalecernos, perdonarnos y santificarnos.
Por medio de ellos, Dios acompaña nuestra vida en momentos importantes y nos ayuda a crecer en la fe.
Los sacramentos sostienen la vida cristiana y nos ayudan a permanecer unidos al Señor:
nos hacen nacer a la vida nueva
nos fortalecen con el Espíritu Santo
nos alimentan con la gracia
nos reconcilian con Dios
nos acompañan en las distintas etapas de la vida
Los sacramentos son dones sagrados por los que Cristo sigue actuando hoy en su Iglesia y en nuestro corazón.